¿Qué es el marketing musical y para qué sirve?

MARKETING. Hoy día estamos acostumbrados a escuchar o leer sobre marketing. Pero, ¿qué es el marketing (o mercadotecnia)?

Fue en el año 1960, cuando la American Marketing Association (AMA) definió por primera vez la palabra marketing como “la realización de actividades empresariales que dirigen el flujo de bienes y servicios desde el productor al consumidor o usuario”.

AMA lo define de nuevo en 2007 como “la actividad, un conjunto de instituciones y procesos para crear, comunicar, entregar e intercambiar ofertas que tienen valor para los clientes, los socios y la sociedad en general”. Vemos que se amplía el espectro de acciones y a quien van dirigidas centrándose cada vez más en el cliente y en la sociedad en general. Kotler, el gran gurú del marketing, incluso habla de experiencias en su definición y es ahí donde el marketing sensorial aparece por primera vez como estrategia.

Pero es con Schmitt (2006) y su libro «Experiential Marketing» con quien el Marketing sensorial entra de lleno ya que se enmarca dentro del elemento de las sensaciones, uno de los cinco tipos de experiencias del cliente y la puerta de los estímulos a nuestra mente donde se generan las emociones:

  • Sensaciones
  • Sentimientos
  • Pensamientos
  • Actuaciones
  • Relaciones

Por tanto, vamos a partir de una definición final de marketing breve pero lo más inclusiva posible: el conjunto de técnicas y estudios que tienen como objeto mejorar la comercialización de un producto, servicio o experiencia y que dan vida a la marca y agregan valor al público objetivo”.

Empresas de todo tipo y ámbito comercial invierten dinero en estudios y estrategias de marketing antes de crear y presentar sus productos al público. Estos estudios analizan el público objetivo, su edad, sexo, gustos… para conseguir hacer atractivo el producto o servicio que se quiere presentar e intentar garantizar así un cierto nivel de éxito. Es decir, el marketing está presente desde la idea del producto, hasta su presentación al público objetivo en forma de, por ejemplo, un anuncio en la televisión.

En resumen: todo está estudiado y poco se ha destinado al azar.

Con los años, la necesidad de crear nuevas estrategias de marketing se ha instaurado en el mundo comercial y la especialización en ellas ha ido desarrollando y mejorando las formas en las que se aplica el marketing en los negocios. Y aquí es donde nosotros tenemos algo que decir.

La música acompaña al ser humano desde tiempos remotos. Comenzó a servir de elemento de unión entre tribus concretas, que se reconocían en los ritmos de tambor de su comunidad (¿el primer intento de himno, quizás?).

Después se utilizó como acompañamiento en rituales religiosos o para contar las hazañas de alguna personalidad. La música nos acompaña desde los albores de la humanidad.

Cada vez son más los estudios serios que se realizan en busca de los efectos que la música crea en nuestra mente y cuerpo. Con los resultados en la mano (algunos de ellos asombrosos), a nadie se le escapa que la música es un elemento fundamental en nuestra vida. Por lo tanto, ¿cómo no iba a utilizarse como herramienta de marketing y así beneficiarnos de su poder?

Imagina que tienes un negocio y deseas anunciar un producto que quieres vender y llamar la atención sobre él. En las tiendas, la cartelería ha sido un elemento fundamental para este fin. Pero hay una posibilidad de que el elemento visual que se ha diseñado, pase desapercibido para muchos.

Imagina ahora que en tu tienda hay 20 personas buscando productos en las estanterías. De pronto suena una música que llama la atención de los presentes, para seguidamente, escuchar la voz de un locutor contando los beneficios del producto que quieres vender. Efectivamente. El cartel pudo pasar desapercibido. El mensaje sonoro en cambio, llegó a todo el mundo.
Este es un pequeño ejemplo que ilustra lo que el marketing musical y sonoro puede conseguir. ¡Y no solo con los mensajes! La música misma es un elemento importantísimo en cualquier negocio, especialmente de cara al público.

La emisión de música adecuada consigue:

  • Crear imagen de marca, consiguiendo la identificación de un estilo musical a la imagen y marca del establecimiento.
  • Incrementar la estancia del público en el negocio.
  • Provocar estados de ánimo concretos que pueden predisponer a la compra.

Pero conseguir estos y otros beneficios requieren lo siguiente:

  • Un estudio a fondo del público objetivo de un negocio concreto.
  • Determinar el ADN musical de esa marca en base a la identificación de ese «target» para llegar a él de forma coherente con sus valores.
  • Obtención de los resultados cuantitativos o cualitativos que se desean.

¿Has sentido alguna vez que la música que se emite en algunas tiendas de ropa está a un volumen alto y es muy rítmica y animada? Es posible que a algunos les parezca lo más parecido a una discoteca nocturna… pero es precisamente ese tipo de público al que se dirige esa marca.

No es lo mismo la música destinada a un negocio de ropa juvenil, que la sala de espera de una consulta de un dentista, donde se debe apaciguar el ánimo. Cada caso es distinto y debe ambientar con música diferente. Incluso en determinados sectores como la restauración se ha llegado a usar con efectos negativos deliberados para acelerar el consumo y conseguir una mayor rotación de clientes.

En Motiva somos expertos en esta materia. Analizamos cada caso para ofrecer una ambientación musical acorde a los objetivos que se quieren alcanzar poniendo el foco siempre en tu cliente final. Además, nuestro servicio profesional de cuñas y publicidad sonora, consiguen que tu hilo musical se convierta en tu propia emisora de radio, la radio de tu marca.

Y recuerda. Aquello que puede pasar desapercibido para la vista, el oído siempre lo recoge de forma automática.

Luis Álvarez

Luis Álvarez

Reserva del 78. Amante de la música, el cine y la literatura de ciencia ficción. Procedo de una familia muy musical, en la que este arte está presente desde hace generaciones. Forma parte de mi día a día tanto en mi vida personal (componiendo, cantando o tocando la guitarra) como en mi trabajo. Sí, soy un afortunado.